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viernes, 7 de diciembre de 2012

El principio del fin

Como ya sabéis la mayoría, actualmente estoy viviendo en Londres, trabajando como aupair en casa de una familia francesa a la que adoro. Pero dentro de poco esto ya no será así, y es que estoy en mi última etapa de mi vida como "jeune fille", el principio del fin ya ha empezado.

Sin duda es una situación extraña y triste. Desde que el otro día mi tierna y dulce Capucine confesó que no le gustaba la Navidad porque será la fecha en la que me marche, solo pienso en hacer cosas divertidas y chulas con los niños. Sin embargo, la vida sigue siendo la misma y la rutina también. El colegio, los deberes, los gritos, las cenas, los llantos, y las broncas.

Al igual que los niños, muchas veces las aupairs utilizamos el chantaje emocional, en mi caso: "¿Ni siquiera vais a ser buenos durante las 2 semanas que me quedan con vosotros?" A veces funciona, a veces no...

Pero pese a todo, pese a las pataletas y al desobedecimiento, compras regalos de despedida y planeas una tarde de patinaje sobre hielo, porque esos niños, tan maleducados en algunas ocasiones, te han dado muchísimo amor durante los últimos 10 meses, te han hecho reir con sus meteduras de pata, te han dibujado de la forma más tierna, te han dicho "Je t'aime Mariana" entre llantos, y hasta te han traido el desayuno a la cama cuando estabas enferma...

Si bien, no repetiría la experiencia de ser aupair, tampoco la cambio por nada del mundo.

domingo, 10 de junio de 2012

Un aplauso

En mi día a día veo niños maleducados, niños insolentes que no respetan a sus mayores, niños que lo tienen todo y piden más, niños que no saben lo que es compartir, niños que lloran por todo.

También veo padres que no se enfrentan a sus hijos, que los idolatran. Padres que con tal de no oir llantos o gritos ceden a todo lo que sus pequeños descendientes reclaman.
Padres que con excesiva facilidad, ceden la responsabilidad de la educación de sus hijos a terceros que no pondrán tanta atención, porque no son sus propios hijos.

Al mismo tiempo, veo madres que renuncian a su carrera por criar y educar ellas mismas a sus pequeños, padres volcados en educar correctamente a sus hijos y preocupados por el comportamiento de estos.

Sé que es fácil opinar desde fuera, sin haber vivido aún la experiencia de la maternidad, pero también sé, y soy muy consciente de ello, que el ser padres es un "trabajo" de lo más complicado. Lo admito, y por esto admiro a aquellos que se esfuerzan al máximo por ser BUENOS PADRES.

Hace poco, una amiga, que es también au-pair, me decía que cuando llegó a Londres y vivió con la primera familia (por que tuvo que cambiar de casa...) llamó a sus padres para darles las gracias por la educación que le habían dado.

Así que desde aquí, pido un aplauso para todos los padres que con todo el dolor del mundo castigan o dicen "no" a sus hijos cuando la ocasión así lo requiere, para que el día de mañana sean personas educadas y buenas.

P.D: Gracias a mis padres.

domingo, 15 de enero de 2012

La Politesse!

Hay algo que realmente admiro de la cultura francesa (de la cual soy fan Nº1), y es "la politesse" al hablar.

La politesse es la cortesía que nuestros vecinos utilizan con tanta naturalidad y que a muchos resulta cursi. ¡Pero a mí me chifla!

Considero que en España se están perdiendo fórmulas básicas de educación, y cada vez es más común que a un señor de 68 años le tutee la dependienta de 24 de cualquier tienda. Esto en Francia es inconcebible, de hecho, un joven a otro, si no se conocen le trata de usted. 
Yo no digo que esto último sea necesario, pero habría que enseñar a hablar con propiedad en cada ocasión. 

La verdad, es que me pone bastante nerviosa cada vez que trato a un desconocido de usted, y éste me corrige con el clásico "Tutéame, que no soy tan mayor".
 Aunque cuando más rabia me dio esta corrección fue en la facultad. Una profesora me dijo que no debía tratarla de usted porque ella no era más que yo, que todos somos iguales. Pues bien, estoy total y absolutamente en contra de esta afirmación. Obviamente, de cara a la ley o a los derechos, esa profesora y yo somos iguales, pero en el aula, ella es la profesora y yo la alumna, y por tanto, ella es más que yo simplemente por el hecho que me está formando y transmitiendo unos conocimientos nuevos para mi.

Desde luego, uno de los encantos de nuestra cultura es la cercanía y naturalidad de las personas, pero no por hablar mejor, esta cualidad de los españoles va a desaparecer.

Así que desde aquí, os recomiendo a aprender un poquito de nuestros vecinos.

À bientôt!
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