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martes, 13 de noviembre de 2012

Albi, una ciudad con mucho encanto

De vuelta de vacaciones, una vez más en Francia, me disculpo en primer lugar por mi inactividad durante las últimas semanas, pero os voy a compensar compartiendo con vosotros mi último descubrimiento, una pequeña ciudad del sur de Francia que me dejó maravillada, Albí.



Esta Ciudad Episcopal ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, y es que realmente, el conjunto que forman la Catedral de Santa Cecilia, el Palacio de Berbie, los puentes que atraviesan el río Tarn, es realmente digno de esta mención.
 

Todo ello llama la atención por el rojo de su ladrillo, que junto con el amarillo y naranja de los árboles en esta época del año, hacen que la ciudad tenga una luz y encanto especial.

La Catedral de Santa Cecilia, es la catedral construida en ladrillo más grande del mundo, y la verdad, que cuando la vi, lo primero que dije fue: ¡Qué barbaridad! Me pareció más una fortaleza que una iglesia por lo cuadrada e incluso, basta, que es la edificación desde el exterior. Sin embargo el interior es otro cantar, y sus techos azules te dejan sin palabras. Y parece ser, que es la única catedral de Europa que tiene todas sus paredes, y bóvedas pintadas.
 
 

El Palacio de Berbie, era la residencia de los obispos de Albi, y actualmente es aloja el Museo de Toulouse-Lautrec. El autor de los famosos carteles del Moulin Rouge, nació y pasó su infancia en esta ciudad.
 

Al visitar el museo, además de apreciar diferentes obras de Lautrec y otros autores, disfrutamos del palacio en si, grandioso, cuenta con infinidad de piezas y salones, que, desde mi humilde punto de vista, no facilitan la visita de las obras de arte.


 

Pasear por los jardines del palacio es obligatorio, las vistas al rio son maravillosas, y como ya he dicho, en esta época del año, el colorido del paisaje es magnífico.
 
 


Las calles estrechas en cuesta, el ladrillo, las pequeñas tiendas de artículos artesanales, las terrazas de los salones de té, son entre otras cosas, los detalles que hacen que Albí sea una ciudad con encanto, de la que te vas satisfecho y con una sonrisa por haberlo descubierto.



 



jueves, 30 de agosto de 2012

La Maravillosa Duna del Pyla


¡Por fin lo he hecho!¡Ya he subido la duna más alta de Europa!
Una mañana gris de agosto, me enfrenté a la gran montaña de arena, y con un poco de esfuerzo y un leve dolor en los gemelos, pude disfrutar de las vistas maravillosas que ofrece la cumbre de la Duna del Pyla. Por un lado la Bahía de Arcachon y el océano Atlántico, por el otro, un inmenso bosque verde sin una sola edificación, y de frente, arena y más arena. Algo impresionante.
Durante la subida, los turistas que elegimos no utilizar la escalera, compartimos suspiros de ánimo, y una vez arriba, cada uno desenfundó su cámara para capturar la belleza, con la que una vez más, la naturaleza nos deleita.
El contraste del verde del bosque frondoso, con el beige de la arena de la duna, nos traslada a un oasis en medio del desierto, pero de pronto, al girar la cabeza, la inmensidad del océano nos deja sin palabras… Y piensas en la perfección natural, y en lo pequeño que eres frente al mundo, y cuando estás metido en tu reflexión interna, alguien llega por detrás, y te empuja para acabar como una croqueta. Carcajadas garantizadas.














miércoles, 8 de agosto de 2012

La Ville en Rose

Ya me habían hablado bien de ella, pero he decir que en mi visita express a Toulouse, la ciudad rosa no me decepcionó en absoluto.



El ladrillo que cubre las fachadas de los edificios nos recuerda el motivo del apodo de la ciudad, que a finales de un caluroso mes de julio, estaba más que animada. Calles llenas de gente, plazas cubiertas de terrazas, parques y jardines que acogían a aquellos que buscábamos la sombra...

Me llamó la atención la Rue du Taur por dos motivos, el primero porque me dieron una buena lección de francés al decirme que "taur" significa "toro" en español, y la segunda, porque tiene un encanto especial. Las fachadas de colores, las terrazas de las creperies (buenísimas, por cierto) sin una mesa libre, la salida del cine de verano... Una calle con "charme".

La calle del Toro desemboca en la plaza del Capitole, una plaza que de primeras no me entusiasmó, pero de noche, mi impresión cambió por completo, las luces cambian totalmente el aspecto de la plaza. Eso sí, no me refiero al espectáculo de luces y sonidos de la fachada del Capitolio...Ese es otro tema.


Cualquiera que haya visitado Toulouse, os hablará de las numerosísimas iglesias a visitar ¡Pues yo no! Me salté la regla, pero es que en día y medio que tenía, no me dio para más. Pero eso si, la Catedral la visité, y menuda decepción... Es lo que yo denomino una chapuza. Una iglesia creada a partir de dos, que unieron en diagonal, de tal forma, que cuando se entra, no se ve ni el altar...
Lo único que me llamó la atención fue el órgano, que se encuentra colgado de una de las fachadas.
Algo que me encantó fue el Garona. Siempre me han gustado las ciudades con río, encuentro que le dan una vida especial a éstas, y éste es el caso de Toulouse. Dar un paseo a lo largo del río es simplemente, algo delicioso, y por la noche está precioso.






Por último, el Jardin des Plantes. Un parque muy bonito y agradable, perfecto para hacer un picnic o dormir la siesta a la sombra de un árbol.
 Para llegar al parque, caminamos a lo largo de un paseo muy bonito flanqueado por unos edificios maravillosos, con fachadas llenas de balcones, que recuerdan a los edificios parisinos y en los que te apetece desayunar un café con un croissant...
 
En fin, un fin de semana corto, pero aprovechado, y ¿Quién sabe? ¡Quizás vuelva para poder visitar las iglesias!

domingo, 22 de julio de 2012

El atardecer del Pyla


Ya he abandonado mi amada Galicia para encontrarme, por segunda vez, en el Pyla, Francia.

La llegada no pudo ser mejor. Mis tres monstruitos me esperaban en la estación, y nada más verme en el tren, corrieron a mi lado hasta que éste se paró, y entonces, saltaron hacia mí para envolverme en besos y abrazos ¡Toda una bienvenida!

Pero, a  lo que iba. Soy muy fan de las puestas de sol (una romántica de pro), y la que he visto aquí, es una de las más espectaculares que he visto nunca.

El ocaso en el Bassin de Arcachon es algo maravilloso. El sol se pone al otro lado de la bahía dejando su estela naranja en el mar e iluminando todos los barcos fondeados.

Los pequeños escalofríos provocados por la brisa marina, los pescadores en el malecón, los paseantes de la playa, los últimos y valientes bañistas, y esa enorme esfera naranja que se esconde… una vista maravillosa que no te deja indiferente y que sólo quieres compartir con alguien especial… ¡Por eso lo comparto con vosotros!











domingo, 15 de enero de 2012

La Politesse!

Hay algo que realmente admiro de la cultura francesa (de la cual soy fan Nº1), y es "la politesse" al hablar.

La politesse es la cortesía que nuestros vecinos utilizan con tanta naturalidad y que a muchos resulta cursi. ¡Pero a mí me chifla!

Considero que en España se están perdiendo fórmulas básicas de educación, y cada vez es más común que a un señor de 68 años le tutee la dependienta de 24 de cualquier tienda. Esto en Francia es inconcebible, de hecho, un joven a otro, si no se conocen le trata de usted. 
Yo no digo que esto último sea necesario, pero habría que enseñar a hablar con propiedad en cada ocasión. 

La verdad, es que me pone bastante nerviosa cada vez que trato a un desconocido de usted, y éste me corrige con el clásico "Tutéame, que no soy tan mayor".
 Aunque cuando más rabia me dio esta corrección fue en la facultad. Una profesora me dijo que no debía tratarla de usted porque ella no era más que yo, que todos somos iguales. Pues bien, estoy total y absolutamente en contra de esta afirmación. Obviamente, de cara a la ley o a los derechos, esa profesora y yo somos iguales, pero en el aula, ella es la profesora y yo la alumna, y por tanto, ella es más que yo simplemente por el hecho que me está formando y transmitiendo unos conocimientos nuevos para mi.

Desde luego, uno de los encantos de nuestra cultura es la cercanía y naturalidad de las personas, pero no por hablar mejor, esta cualidad de los españoles va a desaparecer.

Así que desde aquí, os recomiendo a aprender un poquito de nuestros vecinos.

À bientôt!
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