Dentro de dos días se me casa una "casi-hermana". Nuria y Andrés están en capilla, sus amigas con el modelito más que listo (algunas desde noviembre, otras desde hace apenas unos días...), y la emoción es la orden del día.
Si bien la novia ha pasado un par de semanas sin saber cómo resultaría su boda, no ha parado de sonreír y hoy confiesa que los nervios empiezan a aparecer. En cambio, sus amigas, los sentimos desde hace varios días. Su boda es tema de conversación activo desde hace unos cuantos meses. Las hay que vienen de las Palmas, otras del sur peninsular, la mayoría estamos ya en la capital...pero eso de juntarnos engalanadas para ser testigos del que será uno de los días más importantes de la vida de Nuria, nos tiene atontadas. Sobretodo, porque ese día, lo sentiremos igual de importante en nuestras propias vidas.
Sinceramente, conociendo a Nuria casi desde la cuna, no soy capaz de hacerme una idea de cómo será su vestido de novia...lo que si se, es que será una novia emocionada y radiante, tierna y enamorada.
Y desde aquí, por adelantado, doy la enhorabuena a los que en dos días se convertirán en marido y mujer.
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jueves, 21 de marzo de 2013
¡Nos vamos de boda!
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jueves, 27 de septiembre de 2012
Despedidas
A nadie le gustan. Son tristes, duras y parece que duran una eternidad.
Desde el mes de Mayo empezaron a llegar poquito a poco, y todas ellas me provocaron la misma sensación, como si me arrancaran algo en mi interior.
No me gustan las despedidas, en absoluto. Y menos aún cuando estoy viviendo en el extranjero. Cuando estás lejos de casa los sentimientos se intensifican, la falta de un apoyo cercano, como el de tu familia, te obliga a ser fuerte y a aguantar el tipo en momentos difíciles, pero a veces tu cuerpo cede, y te derrumbas, y empieza el llanto, el desahogo.
Aunque también hay que decir que todo tiene su lado bueno. Al despedirnos de alguien, tomamos consciencia del sentimiento real que se tiene hacia la persona, y muchas veces nos llevamos una alegría de cuán importante es.
Por otro lado está la incertidumbre del "¿Cuándo nos volveremos a ver?" Pero aunque sea duro de pensarlo, esa frase implica las ganas que tenemos de volver a ver a la persona que dejamos.
Las despedidas, por tanto, son duras, pero también emotivas y bonitas... yo, en especial, siempre recordaré aquella en una estación de tren...
Para terminar, sólo quiero decir a todos aquellos de los que me he ido despidiendo a lo largo de éste año, que os echo de menos.
Desde el mes de Mayo empezaron a llegar poquito a poco, y todas ellas me provocaron la misma sensación, como si me arrancaran algo en mi interior.
No me gustan las despedidas, en absoluto. Y menos aún cuando estoy viviendo en el extranjero. Cuando estás lejos de casa los sentimientos se intensifican, la falta de un apoyo cercano, como el de tu familia, te obliga a ser fuerte y a aguantar el tipo en momentos difíciles, pero a veces tu cuerpo cede, y te derrumbas, y empieza el llanto, el desahogo.Aunque también hay que decir que todo tiene su lado bueno. Al despedirnos de alguien, tomamos consciencia del sentimiento real que se tiene hacia la persona, y muchas veces nos llevamos una alegría de cuán importante es.
Por otro lado está la incertidumbre del "¿Cuándo nos volveremos a ver?" Pero aunque sea duro de pensarlo, esa frase implica las ganas que tenemos de volver a ver a la persona que dejamos.
Las despedidas, por tanto, son duras, pero también emotivas y bonitas... yo, en especial, siempre recordaré aquella en una estación de tren...
Para terminar, sólo quiero decir a todos aquellos de los que me he ido despidiendo a lo largo de éste año, que os echo de menos.
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